| Sistema endocrino (hormonas) |
|
Hasta el momento, son pocos los estudios que han analizado la relación entre la Vibración de Cuerpo Entero y la segregación de ciertas hormonas como la testosterona, el cortisol, la adrenalina, la noradrenalina o la hormona del crecimiento. Sin embargo, parece ser que hay una estrecha relación entre el estímulo vibratorio del organismo y el incremento en la segregación de ciertas hormonas, como la testosterona, la hormona del crecimiento, la adrenalina o la noradrenalina y la reducción de los niveles en sangre de otras hormonas como el cortisol. Está cada vez mejor establecido que la Vibración de Cuerpo entero estimula el tejido muscular esquelético y el tejido óseo, pero los resultados sobre la segregación de hormonas indicarían que el estímulo vibratorio del cuerpo también estimula el sistema endocrino. Así mismo, se sabe desde hace tiempo que el ejercicio físico produce respuestas hormonales que son fácilmente detectables en sangre, por incremento de ciertas hormonas y reducción en la concentración plasmática de otras hormonas. Por tanto, parece razonable pensar que la Vibración de Cuerpo Entero podría tener un efecto sobre el sistema endocrino humano similar al que produce el ejercicio físico. La testosterona es la hormona sexual masculina (aunque también esté presente en las mujeres en concentraciones mucho más bajas). Entre algunas de sus funciones conocidas, además de las funciones sexuales, está el desarrollo muscular (acción anabólica, razón por la que los hombres suelen tener más masa muscular que las mujeres) y la fuerza y explosividad muscular, seguramente derivadas de la acción anabólica y el estímulo de la eritropoyesis (producción de glóbulos rojos). Sin embargo, un exceso de secreción de testosterona produce efectos indeseables, como incremento de la agresividad, pubertad precoz, cáncer testicular, etc. La hormona del crecimiento o somatotropina es una hormona adenohipofisaria que tiene diferentes funciones, entre otras, estimula el crecimiento y la división de las células (mitosis), estimula la diferenciación celular del tejido óseo y muscular y participa en la metabolización de los ácidos grasos. Sin embargo, su déficit en la etapa infantil produce retraso en el crecimiento y enanismo, mientras que su exceso produce gigantismo. El cortisol es una hormona glucocorticoidea segregada por la corteza suprarrenal que tiene dos acciones bien diferenciadas. La acción glucocorticoide está relacionada con el metabolismo de los glúcidos, las proteínas y las grasas. La acción mineralocorticoide está relacionada con el equilibrio hídrico del cuerpo. Se ha demostrado que el nivel de cortisol en sangre aumenta mucho en situaciones de estrés, lo que produce un estímulo de la acción glucocorticoide de la hormona sobre el organismo. Sin embargo, el cortisol también tiene una acción antiinflamatoria, razón por la que es muy utilizado farmacológicamente a pesar de sus efectos secundarios ligados a la acción mineralocorticoide. La adrenalina (que recibe también el nombre de epinefrina) es una catecolamina secretada, igual que el cortisol, por la corteza suprarrenal. Sus efectos son bien conocidos por cualquier persona que se encuentre en una situación de peligro: aumenta la concentración de glucosa en sangre, incrementa la presión arterial por vasoconstricción, aumenta el ritmo cardíaco, produce dilatación de pupila, aumenta la respiración y tiene un efecto lipolítico. La adrenalina es también un neurotransmisor del Sistema Nervioso Autónomo. La noradrenalina, igual que la adrenalina, es también una catecolamina segregada por la corteza suprarrenal que también actúa como neurotransmisor del Sistema Nervioso Autónomo. En su acción neuronal, está bien establecido que un déficit de noradrenalina se puede relacionar con estados depresivos. Sus acciones sistémicas son más lentas que las de la adrenalina, pero también produce vasoconstricción, relajación intestinal, dilatación de las pupilas, aumento de la frecuencia cardíaca y lipólisis entre otras. Bosco et al. (Universidad de Roma) estudió la variación de la concentración en sangre de tres hormonas (testosterona, hormona del crecimiento y cortisol) después de someter a un grupo de 14 hombres jóvenes (edad media de 25 años) a 10 sesiones de 60 segundos de Vibración de Cuerpo Entero. Los resultados fueron un incremento significativo de la concentración plasmática de testosterona y hormona del crecimiento y una reducción significativa de la concentración de cortisol después del tratamiento. Estos resultados llevaron al autor a establecer la relación entre el estímulo vibratorio del organismo y la estimulación del sistema endocrino."Hormonal responses to whole-bodyvibration on men" (C. Bosco, M. Lacovelli, O. Tsarpelia, M. Cardonale, M. Bonifazi, J. Tihanyi, M. Viro, A. De Lorenzo, A. Viru, 2000, European Journal of Applied Physiology, 81, págs. 449-454). Muy parecido al estudio anterior, pero centrado en la concentración plasmática de adrenalina y noradrenalina y el efecto lipolítico (quema de grasas) de la Vibración de Cuerpo Entero se encuentra la publicación de Goto et al. (University of Tokyo, Japón). En su estudio, este autor sometió a ocho jóvenes varones (edad media de 23,4 años) a 10 sesiones de ejercicio vibratorio de 60 segundos con descansos de 60 segundos y les tomó muestras de sangre antes e inmediatamente después del tratamiento. Los resultados fueros que la concentración de adrenalina y noradrenalina en sangre se incrementaban significativamente después del ejercicio vibratorio, igual que la concentración de ácidos grasos (efecto lipolítico). Los resultados sugieren claramente que la Vibración de Cuerpo Entero produce un incremento de la concentración de adrenalina y noradrenalina en sangre, lo que tiene como consecuencia un incremento de la movilización de ácidos grasos en sangre (efecto lipolítico) (Kazushige Goto and Kaoru Takamatsu, 2005, “Hormone and Lipolytic responses to whole body vibration in young men”, Japanese Journal of Physiology, 55, págs. 279-284). |













